“La vida engendra vida” Esta es la sencilla definición de biogénesis Si comemos alimentos vivos, estos nos proporcionan vida y por lo tanto energía

Louis Pasteur en el siglo XIX demostró que los organismos vivos son necesarios… los seres vivos proporcionan vida a otros seres vivos; las cosas muertas no … “la vida engendra vida” cuando se trata de lo que comemos, pero la comida viva …

Los alimentos cocidos (y los procesados) carecen de enzimas vivas,  pero el consumo de una cantidad moderada de alimentos cocidos no es algo malo. De hecho, puede ser bastante beneficioso. Ciertos fitoquímicos, como el licopeno y los carotenoides, son activados por el proceso de cocción; además, algunas proteínas y almidones están más disponibles en los alimentos cocidos. Sin embargo, la cocción destruye un porcentaje significativo de los nutrientes de un alimento crudo, como la vitamina C, junto con TODAS las enzimas (ninguna enzima puede sobrevivir cuando se calienta a más de 122 ° F o 50 ° C)  y, por lo tanto, dependen de las enzimas pancreáticas propias de su cuerpo para la digestión. Cuanto más tenga tu cuerpo que generar sus propias enzimas, más se estresará.

Por ejemplo, se necesita una madre viva para dar a luz a un bebé vivo. Irónicamente, la mayoría de nosotros no pensamos en este principio de “la vida engendra vida” cuando se trata de lo que comemos, pero la comida viva (cruda, entera, basada en plantas), es la manera ideal de proporcionar “vida” a nuestros cuerpos.

La fuerza vital en cada planta viva y cruda posee una carga única de enzimas, alto contenido en proteínas, vitaminas, fitonutrientes, minerales y otros nutrientes..

  • Información Nutricional
    • Aminoácidos esenciales. Los germinados, especialmente de legumbres, proporcionan al organismo proteínas completas que se transforman en los ocho aminoácidos esenciales. La falta de uno sólo de estos compuestos puede favorecer la aparición de alergias, debilidad, mala digestión, deficiencias en la inmunidad o envejecimiento prematuro de las células.
    • Beta carotenos (pro-vitamina A). El germinado de alfalfa, por ejemplo, contiene más beta carotenos que el tomate o el pimiento verde y muchas frutas. Los germinados de col y de guisantes también son excelentes fuentes de esta vitamina esencial para el crecimiento, el desarrollo, la buena vista y el aparato reproductor.
    • Vitamina B: La tiamina (B1), la riboflavina (B2) y la niacina (B3) son abundantes en los germinados de alfalfa, trigo, girasol, centeno y sésamo. Contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso.
    • Vitamina C. Una de las sustancias que más aumenta por efecto de la germinación. Los brotes de trigo, lentejas, soja, garbanzos y judías son excelentes fuentes de esta vitamina, por ejemplo la soja germinada incrementa su contenido en vitamina C hasta un 100% y los brotes de trigo en un 600% en sólo 5 días.
    • Vitamina E. Esta vitamina actúa como antioxidante celular, es un excelente protector del corazón y un buen tonificante. El trigo germinado llega a incrementar hasta tres veces su contenido
    • Vitamina K. Posee propiedades coagulantes, se encuentra en la alfalfa germinada.
    • Clorofila. Las semillas germinadas que más clorofila sintetizan son las de trigo y las de alfalfa. La clorofila es absorbida directamente por la sangre a través del sistema linfático, en el torrente sanguíneo activa el metabolismo celular, mejora la defensa, resistencia, capacidad regeneradora de las células, y la respiración, entre otras propiedades, potencia los procesos naturales de curación, depura la sangre, frena las infecciones y equilibra la relación ácido-base en el organismo
    • Calcio. Los germinados de sésamo proporcionan abundante calcio, también son excelentes fuentes de este mineral los brotes de almendra, girasol, alfalfa y garbanzo.
    • Potasio. Se encuentra en los brotes de almendras, sésamo, girasol, soja y judías.
    • Hierro. Contienen en cantidades importantes los brotes de alfalfa, fenogreco, lentejas, soja roja y soja verde
    • Oligoelementos. Los germinados contienen oligoelementos como el yodo, el zinc, el selenio, el silicio, el cromo y el cobalto.
    • Enzimas. Cuando se comen crudas las enzimas de las semillas germinadas -llamadas diastasas- facilitan la digestión de la fibra, las proteínas y las grasas.
    • Digestivos, nutritivos y de bajas calorías: Aportan muy pocas calorías, por ejemplo 100 grs. de brotes de soja: 30 calorías.
  • Propiedades :

Los germinados ayudan a prevenir enfermedades o a tratarlas en el caso de que ya se hayan manifestado. Se destacan las siguientes propiedades:

  • Antioxidantes, combaten la acción de los radicales libres.
  • Contribuyen a mantener la elasticidad de las arterias y la vitalidad del sistema glandular.
  • Estimulan las secreciones del páncreas.
  • Facilitan la digestión, activan los procesos de regeneración y desinflamación del aparato digestivo, revitalizan los mecanismos metabólicos internos.
  • Favorecen los procesos de desintoxicación, depuración y eliminación de residuos almacenados en los tejidos o en la sangre.
  • Favorecen el metabolismo por su acción reconstituyente.
  • Fortalecen el sistema inmune.
  • Mejoran el funcionamiento intestinal, alivian el estreñimiento, fortalecen el intestino y la flora intestinal, contribuyen a eliminar gases y desechos.
  • Rebajan el índice de colesterol.
  • Retrasan el envejecimiento, sus componentes permiten que las células del cuerpo se mantengan jóvenes durante más tiempo.
  • Tonifican el sistema nervioso.

Entre todos los germinados el más aconsejable es el de la alfalfa,  (en árabe significa “Padre de todos los alimentos”). es una de las germinaciones más nutritivas y completas, siendo la de más alto contenido mineral. Contiene los aminoácidos más importantes y una relación calcio-fósforo excelente. Es sabrosa y crujiente

Es una espléndida fuente de clorofila, aminoácidos (arginina, histidina, triptófano) y enzimas. Estimula el crecimiento para los niños y jóvenes en desarrollo porque cuenta con cuatro factores, siendo dos de ellos el factor alfa y el factor ácido orótico o vitamina B13 que, además, ayudan en la utilización adecuada de los alimentos.

La alfalfa es una de las mejores fuentes de calcio, influye en la formación de dientes y huesos sanos previniendo la osteoporosis; elimina los calambres crónicos y regula el ritmo cardíaco, mejora la circulación, mineraliza y ayuda en la fatiga; normaliza el PH sanguíneo, ayuda en las inflamaciones, especialmente en artritis, actúa en el asma, previene las arrugas, purifica el aliento y activa el metabolismo.

La alfalfa contiene un aminoácido llamado canavanina que ayuda a las personas con leucemia, cáncer en el páncreas y colon. También contiene estrógenos vegetales (fito estrógenos), que controlan las oleadas de calor y la sudoración en la menopausia y el dolor premenstrual (cólicos menstruales, dolor de senos, dolor de cabeza etc.), previniendo el tumor en los senos.

La vitamina B12, el cobre, el cobalto y el hierro que contiene la alfalfa favorecen el aumento de las células sanguíneas y su renovación, curando la anemia. Su alto contenido de vitamina A, la hace apropiada para fortalecer los ojos, la piel, las mucosas y como factor antioxidante para evitar la formación de los radicales libres (toxinas).

Contiene vitamina U. Los científicos afirman que esta vitamina es la gran esperanza para la curación de úlceras estomacales. La vitamina K presente en la alfalfa previene y cura la alta presión sanguínea; es esencial para la coagulación en las hemorragias y en la cicatrización. Neutraliza la acidez sanguínea que provoca alteraciones psicosomáticas. Es un buen diurético y laxante natural.

Los granos de cualquier semilla germinada son más fáciles de digerir que aquellos sin germinar, gracias a la transformación interna.

Durante el proceso de germinación, los carbohidratos se convierten en azúcares simples y entran directamente al torrente sanguíneo y se transforman al instante en energía. Alimento altamente energético y que también actúan como rejuvenecedor celular.

Algunos bioquímicos aseguran que los germinados tienen elementos anticancerígenos, poseen una sustancia llamada auxina, que ha demostrado evitar el envejecimiento celular.

Nadie puede quedar insensible mucho tiempo ante la belleza de una semilla que se abre a la vida o “un brote” que sale de la tierra. Las ventajas del jardín interior no sólo se sitúan en un plano alimenticio, sino que nos permiten volver a tomar contacto con la naturaleza y dejarla entrar en nuestro hogar. El estar con los germinados y brotes nos proporciona cada día un momento de calma que, por el contacto con la naturaleza

¡¡¡DALE VIDA A TUS AÑOS!!!

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